Al fin se ha producido el evento que llevábamos meses esperando. El enlace real entre Kate Midleton y Guillermo de Inglaterra. En realidad creo que estábamos ansiosos por ver los modelitos que lucirían los invitados, y por ver como sería el vestido de la novia. En general, y haciendo caso omiso del estilo de unos cuantos invitados, el resultado es muy positivo y todos los invitados han ido a la moda.
En el caso de los invitados de casas reales europeas, han sido los más elegantes con diferencia. Victoria de Suecia llevaba un Dolce y Gabanna de tonos coral, magnífico. La que será la protagonista de la próxima boda real de Mónaco, lucía un vestido de corte recto, en tonos beige muy apropiado para la ocasión, todo ello aderezado con una pamela de infarto.
La princesa Letizia llevaba un Felipe Varela rosa palo fantástico, sencillo pero muy favorecedor. Todos los medios nacionales e internacionales han aclamado su elegancia. Victoria Beckham llevaba un vestido azul completamente recto, que no dejaba ver su tripita de embarazada, pero que era precioso. Lo adornó con un Buchon del mismo color. Y unos tacones extremos de Loboutin.
El momento más esperado fue la aparición de la novia que finalmente se decantó por un diseño personalizado, realizado por la directora creativa de Alexander McQueen y que no decepcionó a nadie. El vestido era rico en bordados, hechos a mano por la Real escuela de bordado de Inglaterra. Es seguramente uno de los trajes de novia más bonitos que he visto.

