No nos cabe duda alguna al ver que los vestidos más hermosos son los que desfilan ante nuestros ojos en las pasarelas de Nueva York, Milan o París… es así, tratar de negarlo sería algo totalmente sin sentido, basicamente porque quienes nos ofrecen dichos modelos, son los modistos más reconocidos a nivel mundial, esos que admiramos y de los cuales queremos tener su entera colección conforme son presentadas en las diferentes temporadas.
Detrás de la pasarela, y muy por detrás de nuestros diseñadores favoritos, se esconden quienes son los encargados de producir y poner en marcha estos increíbles modelos que vemos. Los que cortan cada pedazo de tela, los que ponen mucho de su arte en todos y cada uno de los vestidos que vemos y que algunas tienen la suerte de vestir. Ellos son los verdaderos próceres de la moda, los que diseñan, modifican y perfeccionan cada prenda para que simplemente, cada una, sea única.
Los modelos de vestidos, no importa de quien sea, o el modisto que pone la cara de la marca, son los mejores, son los que marcan la tendencia de lo que se va a usar y de lo que no. 
Definitivamente de la mano de los grandes diseñadores y de la increíblemente grande industria de la moda, podemos acceder a las mejores colecciones, los mejores modelos, los mejores accesorios, lo que está in y lo que obviamente está muy out.
Si hablamos de diseñadores, podríamos estar horas escribiendo acerca de cada uno de ellos, pero lo cierto es que muchos de los grandes diseñadores que hoy conocemos, ganaron y adquirieron fama diseñando para las grandes marcas, por ejemplo, Marc Jacobs, no siempre fue famoso, sino que en sus comienzos, trabajo para la prestigiosa marca Louis Vuitton.
En fín, los vestidos son hermosos, y vestirlos, aún más, independientemente de quien haya sido su diseñador.